Hay complejidad en la relación médico - paciente
Una mala relación médico - paciente es la causa de la motivación para querellar. Es un error
tomar la relación como algo ajeno a la atención, la forma de trato del paciente es parte del
servicio del médico.
Ser formal a la circunstancia y escuchar atentamente al paciente y al familiar o amistad que lo acompaña
es lo que se espera. Indagar al paciente, interrogarlo y escucharlo atentamente es imprescindible
para el diagnóstico y el tratamiento. Sin un buen diagnóstico no hay tratamiento.
El maltrato del paciente no solamente se configura por los modales, también está dado por la
diagnósis y la terapéutica.
Hoy, pacientes y familiares están más informados, a veces anticipados al profesional en noticias
de tecnología de punta. Un porcentaje alarmante de médicos está limitado en su acceso a la
información, la actualización de conocimientos y el desarrollo de habilidades profesionales. Hay
demasiados médicos por habitante y demasiados ganando poco, a un nivel no digno con la investidura.
La descalificación del médico en países de habla hispana no es una simple percepción sine materia
del público, es una realidad y hasta con origen en los mismos médicos. Al no considerarse
miembros de una elite, muchos médicos no valoran la profesionalización y hasta descalifican la
liberalidad de la profesión, se ven y actúan como empleados tanto del Estado como de organizaciones
o empresas privadas.
El cuadro es más grave cuando el empleador es un sindicato. La asimetría propia de la relación médico
paciente está desnaturalizada y a veces invertida. Si el médico deja de ser autoridad no puede
actuar como auténtico médico, simplemente será un personal auxiliar de la salud.
Esta percepción, la del médico descalificado, defrauda al paciente, al familiar y al público. La indignidad
mueve al reclamo como buscando reponer el equilibrio. Algo parecido al hijo que cuestiona al padre
esperando que este reaccione como padre.
Es triste reconocer que en la mayoría de los casos de reclamo por mala praxis, hay mala praxis y hasta
ocurre que sea cualquiera el desenlace, pocas veces es identificada claramente para corregirla. Es por un lado
una movida de reclamos, por otro lado una movida de medicina defensiva, acusaciones mútuas y una
confusión para todos, incluso a través de los medios para el público.
Si el médico no sabe comportarse como médico, es dificil esperar que el paciente se comporte
como paciente. Es lo que está ocurriendo, peor se torna si la ley no se cumple.
El médico debe y puede contener la relación con su paciente y vinculados, para eso se formó. El
marco de la relación debe ser cuidado por todos: en primer lugar se debe cumplir la ley, en segundo
lugar debe ser definido por el profesional, en tercer lugar debe ser identificado y respetado por el paciente,
sus familiares y allegados.
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Dr. Héctor H. Zorrilla
MN 51814
Ciudad de Buenos Aires
Argentina