Extraído de estadísticas internacionales
Las estadísticas de todo el mundo muestran que las intervenciones quirúrgicas son las que más lesiones causan, por ejemplo: muerte del paciente,
tetraplejías, paraplejías, parálisis, paresias, disfunciones nerviosas, atrofia de órganos,
lesiones vasculares, pérdida de la visión, agravamientos en las patologías de base que determinaron
la cirugía.
También hay perjuicios por falta o mal empleo de medios de diagnóstico o utilización fuera de
tiempo. Un ejemplo es la no detección precoz de cáncer de mama.
Otras causas de mala praxis son las prescripciones de medicamentos que derivan en fallecimiento,
lesiones graves, reacciones alérgicas severas, cuadros de estado de coma o vegetativo.
La falta del consentimiento informado por escrito en las cirugías.
El empleo de medios diagnósticos riesgosos, ejemplo: endoscopías, artroscopías, medios de
contraste, paracentesis, etc.
Consentimiento viciado por razones diversas tales como: falta o defecto de información por parte del profesional,
estado emocional del paciente que impide el uso de su voluntad, miedo que dificulta el razonamiento
lógico y el juicio crítico, presiones o motivaciones variadas de índole laboral, familiar, social, etc.
Para que el consentimiento tenga validez debe ser informado por escrito. No tienen validez
las hojas de consentimiento genéricas.
En las cirugías donde no se logra el resultado prometido: cirugía voluntaria, satisfativa o estética como: embarazo
no deseado luego de ligadura de trompas o vasectomía, pérdida de la visión luego de
intervención oftalmológica, daños estéticos o mal resultado como consecuencia de operaciones
de mama, liposucción, implante de cabello, rinoplastías, odontología, etc.
Hay errores de diagnóstico que producen daño como: muerte, lesiones graves, empeoramiento del
pronóstico vital o de remisión de la patología.
Pérdida de la posibilidad de sobrevivir por la no prestación de cuidados médicos o a destiempo.
Transmisión post-transfusional de enfermedades infecciosas como Hepatítis C, HIV-Sida.
Infecciones intrahospitalarias, nosocomiales debido a las bacterias frecuentes en el medio. Empleo de
agujas, sondas, catéteres y otros materiales hospitalarios o quirúrgicos contaminados o
mal esterilizados. Infecciones respiratorias, sanguíneas (sepsis).
Errores en ginecología y obstetricia durante el seguimiento del embarazo y/o del parto. Falta
de detección de malformaciones visibles por ecografía, daños fetales en el parto, por prescripción de
medicamentos a la madre. Hay daños a causa de no seguir protocolos y guías médicas.
Daños causados a consecuencia de la lista de espera: fallecimiento por tardanza
diagnóstica o de la intervención quirúrgica, agravamiento de la enfermedad de base por la
demora.
Perjuicios debidos al mal funcionamiento de la institución de salud: accidentes en camillas y sillas
de ruedas, malas prácticas de enfermería, cortes de energía inesperados, etc.
Pruebas y exámenes riesgosos sin control ni preparación y vigilancia, ejemplo: paciente
que fallece en prueba de esfuerzo cardíaco.
Errores de interpretación de pruebas diagnósticas. Lesiones por material o instrumental
quirúrgico: quemaduras de bisturí eléctrico, electrococusiones. Exceso de radiación sobre el
paciente. Olvidos de materiales médicos en el cuerpo del paciente durante una intervención
quirúrgica.
Fallecimiento por falta de asistencia sanitaria de urgencia a tiempo por no estar presente
el profesional capacitado u otros motivos: retraso de la ambulancia o de los profesionales
para llegar al lugar, tardanza en asistir a una persona con signos claros de infarto u otro cuadro
agudo de gravedad, ausencia del especialista cuando se solicita su presencia urgente,
resultados desproporcionados con los esperados normalmente: muerte durante operaciones de
cirugía sencilla o tratamientos sin complicaciones, resultados ajenos a los perseguidos:
fallecimiento de parturienta aparentemente saludable, falta de detección de preclampsia,
eclampsia o Sindrome de Hellp en embarazadas y derivación en muerte, falta de práctica de
las analíticas de las guías y de los protocolos.
Los profesionales deben contar con asesoramiento correcto de tipo legal y cobertura de Responsabilidad
Civil, hacer prevención, actualizarse, saber la redacción de un consentimiento informado.
El error puede ser inevitable por eso es muy importante saber defenderse, negociar o como hacer
frente al juicio de la mejor manera.
Los pacientes y sus familiares deben evaluar la viabilidad del reclamo por medio de abogado
especializado, interconsulta médica o con informe de médico legista. Donde hay mediación
es ideal intentarla antes de encarar el juicio. Es posible conciliar el 60% de los casos de
reclamo por mala praxis.
Fuente: Dra. Vanesa Di Cataldo
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